Cómo servir las infusiones y el té. La mesa perfecta.

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Al igual que las comidas y cenas, el servicio de infusiones y de té requiere un ritual en su presentación.
Uno de los puntos más importantes a considerar respecto estas bebidas, es que, después de comer, cada uno de los comensales se decantará por una u otra, atendiendo al grado de saciedad que le haya provocado la comida. A todos no nos apetece un café solo después de comer, pues a unas personas la comida les resulta más fuerte o pesada que a otras, inclinándose, en este caso, por una manzanilla.

No es el caso de la tertulia entre amigas de las cinco de la tarde conocida como la “hora del té” o la “hora del café”, en la que es más fácil coincidir en lo que se desea tomar. No obstante, en todos los contextos, debemos ofrecer siempre alguna alternativa respecto a cualquier tipo de bebida: unos somos más amigos de lo amargo y otros más de lo dulce.

El servicio de café, té o infusiones que tiene lugar en la sobremesa se ha transformado en las últimas décadas, en un intento de hacer las cosas más cómodas. Antiguamente, el café conformaba un elemento primordial de las comidas de etiqueta, pues abría el momento de la sobremesa y de la distendida charla acompañada de cigarrillos y puros. Se disfrutaba de él y de su inherente tertulia en salas de la casa anexas destinadas a este fin. El protocolo para desplazarse a la sala adyacente era de la siguiente manera: cuando se terminaba el postre, era la dueña o la anfitriona de la casa la que daba la orden de trasladarse a la otra sala sólo con el ademán de la retirada de su silla.

Actualmente, es en la misma mesa en la que se ha comido o cenado donde se sirve y se consumen estas bebidas de cierre, pues la vida moderna ha generalizado un estilo de vida más rápido, fácil y cómodo. Si no, piensen en lo afanoso de habilitar una sala dedicada al deleite en pocos minutos… Los tiempos de hoy han impuesto conciliar disfrute con desahogo, y es por ello por lo que se ha suprimido esta práctica. Otro factor que explica la manifestación de estas nuevas costumbres es la desaparición del personal de servicio en hogares de clase media, antiguamente muy frecuente en España Las sirvientas eran las encargadas de cuidar de muchas menudencias del servicio de mesa, las cuales hoy, un anfitrión/na, por muy bueno que sea, no va a poder hacer frente él sólo a ellas. De ahí el empleo de bandejas comunes en la mesa, la postergación del carrito de servicio y de otros detalles que revelaremos más adelante.

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EL SERVICIO DE INFUSIONES Y DE TÉ

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Antes de preparar las infusiones o el té para nuestros invitados (del café hablaremos en otro artículo aparte), hay que tener muy presente que este servicio merece una presentación igual de cuidada que la de la comida o la cena. De esta manera, dispondremos de un mantel de té con servilletas a juego, una bandeja (preferiblemente plateada) y de un servicio de porcelana o cerámica compuesto por tazas, platos, jarras y tetera.

Si se va a servir en la mesa donde hemos comido o cenado anteriormente, es fundamental que la mesa esté desprovista de platos con comida, servilletas y copas con bebida. Sólamente dejaremos la copa de agua y el centro de mesa, si había.

A la hora de servir el líquido, nunca lo haremos al ras de sus respectivos recipientes. Un dedo de distancia hasta el borde es perfecto.

La cucharilla para remover cualquier tipo de bebida en taza se pondrá siempre a la derecha de ésta y sobre el platito. El asa de la taza ha de ir también a la derecha para facilitar su uso.

Los dulces que comúnmente ser sirven como suplemento del té o del café, precisarán cubiertos sólo si ensucian las manos. Así, los pasteles y algunos bizcochos o bollería irán acompañados de plato individual,  cuchillo y tenedor de postre para su consumo. En cambio, las galletas  y frutos secos no requerirán  platos ni cubiertos especiales.

Se ofrecerán tres clases de endulzantes (azúcar blanquilla, azúcar moreno y sacarina) sobre una bandeja plateada protegida con un paño o servilleta de tela blanca. Esta bandeja se tiene que dejar en la misma mesa pues, tras probar el sabor de la infusión o del té, quizás se desee agregar más endulzante.

Sobre la sacarina, lo recomendable en veladas de etiqueta, es que las pastillas estén contenidas en un recipiente pequeño y con pinzas para prenderlas. Actualmente, es muy difícil encontrar estos frasquitos, pues la tarea de asir cada pastillita con las pequeñas pinzas parece demasiado minuciosa, sobre todo para manos toscas. Les dejamos una fotografía de un pastillero para sacarina clásico en forma de tortuga.

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La manzanilla u otras infusiones

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Para la manzanilla u otras infusiones, se debe colocar una taza sobre un platito delante del invitado.  Se traerá a la mesa la bandeja anteriormente citada con los tres endulzantes.

La infusión puede venir de la cocina ya vertida en la taza. En este caso, es aconsejable que la taza incluya una tapa para mantener la temperatura. Una segunda opción es traer, sobre la misma bandeja que la del azúcar, una tetera que contenga el líquido muy caliente. Las más adecuadas son las metálicas. También se puede añadir una jarrita con agua fría para entibiar más rápido la disolución.

Las infusiones no se acompañarán de ningún tipo de dulces.

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El servicio del té

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En España, no es muy habitual tomar té después de comer. Su consumo predomina en las  primeras horas de la tarde, pero sin contar con la relevancia que tiene en otros países, como en Inglaterra o en países orientales, donde la hora del té es todo un ritual. Tampoco es frecuente añadir al té leche y limón, pero el protocolo manda que se adjunte.

Delante de cada invitado se pondrá la taza de té con su correspondiente platillo plato y, debajo de este servicio, se pondrá un plato de postre. Si se va a ofrecer pastel o algún tipo de bizcocho que exija cubiertos, colocaremos  el plato de postre a la derecha de la taza y su platillo. También se puede usar el plato de postre que había debajo del servicio para servir allí la porción de dulce.

El tenedor irá a la izquierda del plato de postre, y el cuchillo a la derecha. Los cubiertos han de ser de merienda. Los cubiertos de postre son los segundos más pequeños de una cubertería, después de los de trinchar, y los de merienda son los terceros más pequeños. Si no tenemos cubiertos de merienda, nos servirán los de postre.

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.En una bandeja plateada se extenderá un paño o servilleta de tela blanca. Sobre ésta, se dispondrán las tres clases de endulzantes (azúcar blanquilla, azúcar moreno y sacarina); una tetera para mantener caliente el té; una jarrita con leche; un platito con rodajas de limón y sus pinzas para agarrarlas. De manera opcional, incluiremos dos jarritas, una con agua caliente y otra con agua fría; mermelada y mantequilla.

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Si apostamos por el té en bolsita individual, prescindiremos de la tetera, pero no de las jarras con agua caliente y fría, que se emplean para suavizar la temperatura o el sabor del té. Cuando retiremos la bolsita de la taza, nunca la escurriremos apretando con los dedos. Lo que haremos es depositar la bolsita en la cucharilla, pasando alrededor de ella el cordel para que se escurra el líquido. Después, esta bolsita ya inservible la depositaremos en un lado del plato de la taza.

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Noelia Tari

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9 comentarios para “Cómo servir las infusiones y el té. La mesa perfecta.”

  • Beatriz Pérez:

    Me ha encantado el artículo!!

  • Me ha encantado el artículo!!
    +1

  • magui:

    me ha srvido mucho los consejos de este artículo para mi trabajo!!

  • David:

    )O he visto las pinzas de la sacarina en version actual viene en cajitas forradas de asta y bronce es la q tengo yo con terciopelo por dentro, y con una abertura en la q va la pinza. Las venden en Tanger y aunq es dificil encontarlas existen. Suerte.

  • Susana:

    Me ha servido de mucho este artículo. El detalle del pastillero para la sacarina me ha encantado. Lo pondré en práctica la próxima vez que sirva el té o el café.

  • Cielo Duque:

    Me fascinó el articulo y me será muy útil en un futuro.
    Muchas gracias.

  • MArta Reyes:

    Me encanto el articulo y me es de mucha utilidad

  • Plácido:

    El artículo es muy completo, por eso me extraña que no se haya especificado cómo se sirve la leche: fría o caliente. Los ingleses con los que me he topado durante mi estancia en Londres siempre me aseguraron que se sirve fría…

  • liliana:

    los consejos son muy prácticos y es muy bueno repasar el protocolo cuando tenemos invitadas importantes gracias

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