Los condimentos en la mesa
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A veces, la comida necesita un aderezo para resultar perfecta o simplemente es el gusto de cada persona el se inclina por un sabor más o menos acentuado. El sentido del gusto no es homogéneo para todos, variando en función de las papilas gustativas de cada persona. Por esta razón, en una mesa siempre es recomendable poner lo básico del petit menaje, es decir, el salero y el pimentero.
El petit menaje se compone de los recipientes de condimentos y salsas que puede requerir el comensal para completar el sabor de un alimento: la vasija de la sal, de la pimienta, la mostaza, el tabasco, la salsa de soja, bovril, etc. En este grupo también se incluye el bicarbonato y el palillero, que a veces en la mesa puede ser solicitado.
La totalidad de este pequeño menaje no se pone en la mesa, tan sólo lo que nos pueda pedir en un momento determinado un invitado y el esencial salero y pimentero.
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Ningún condimento se sirve con los dedos, aunque sea granuloso, como la sal o la pimienta. Si el frasco que lo contiene lleva dosificador, se esparcirá el condimento sobre la comida ayudándose de éste. Si el recipiente, por el contrario, no lleva, se servirá el aderezo con la cucharilla destinada para este fin o, en su defecto, con la punta de nuestro cuchillo, siempre que esté limpio.
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Actualmente, incluso en cenas formales, los frascos de sal y de pimienta se ponen en el centro de la mesa para que el comensal los vaya asiendo conforme los necesite. En otros países, es costumbre acompañar algunos platos con mostaza, de modo que en centro de la mesa se coloca uno o varíos tríos compuestos por el salero, el pimentero y un tarrito con mostaza y su cuchara.
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La sal puede ir presentada de dos formas: en un salero de cristal o plata con agujeros, que hacen las veces de dosificador, o en una vasija pequeña con una cucharilla diminuta, debido a la mesura que requiere este condimento. La pimienta se presenta en un frasco a juego con el salero con agujeros dosificadores también. Por último, la mostaza se deposita en un recipiente generalmente opaco con tapadera, para evitar la posible entrada de moscas. El recipiente incluye una pequeña cucharilla que está en todo momento dentro de éste con el mango hacia el exterior.
Cuando nos servimos mostaza o alguna salsa, nos serviremos con la cuchara adjunta una pequeña cantidad que pondremos en un lado del plato para ir acompañando con cada bocado. Las salsas líquidas (la de soja, por ejemplo), se extiende sobre la vianda.
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Algunas cuberterías antiguas suelen incluir saleros y pimenteros individuales a juego con el conjunto, compartiendo grabados y detalles. Se trata de pequeñas piezas que se colocan delante y a la derecha de cada comensal (a la izquierda va el plato del pan). Los saleros individuales antiguos más fastuosos llevan una pequeña cucharilla de servicio y siempre se ponen anexos a los pimenteros, con el que combina. Actualmente, no es usual poner el servicio de sal y pimienta individual porque recarga la mesa y por la consabida comodidad que reina en la vida moderna. Es muy difícil, de hecho, encontrar estos pequeños recipientes por la escasa demanda que hay de ellos. En anticuarios pueden encontrarse, si hay suerte, en las secciones de figuritas y objetos pequeños.
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